Más de 35.000 personas disfrutaron de la agenda de vacaciones de invierno en San Isidro

Dos semanas sin pausa y un calendario que no dejó el más mínimo resquicio para el aburrimiento. Organizada y producida por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, la agenda de vacaciones de invierno fue un ir y venir de una punta a la otra del partido, de localidad en localidad, con shows y espectáculos para la familia y acceso gratuito que convocaron a más de 35.000 personas.

“Es gratificante ver a la familia compartiendo un momento divertido con  un espectáculo de humor sano y accesible a todas las edades. Esto es ni más ni menos que el Estado presente garantizando el acceso gratuito a la cultura”, comentó el viernes pasado el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, tras el show de Circo Alboroto, en el Club Atlético Beccar, que marcó el cierre de las actividades programadas para los días hábiles.

Una  agenda del 14 al 29 de julio con muchísimos talleres y actividades participativas, 20 espectáculos y más de 55 funciones. De Los Cazurros, Anda Calabaza, Los Raviolis, Pim Pau, Patinetas en Banda, y otros, por los barrios y en gimnasios de colegios, clubes y entidades intermedias, a salas convencionales, como el Teatro del Viejo Concejo con el Sapo Pepe y al estreno nacional del musical Madagascar en el Teatro Don Bosco.

“Tuvimos una convocatoria masiva, tanto en lugares centrales del partido como en las áreas más alejadas. Al margen del barrio, como siempre la meta fue garantizar espectáculos de primer nivel, gratuitos y en un amplio abanico de intereses, priorizando la participación y el hacer, más allá del hecho de ocupar una butaca. En ese sentido, estamos felices, porque nadie se quedó de brazos cruzados”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.

Participar y aprender, haciendo y jugando, fue el hilo conductor. A eso fueron cientos de chicos (y no tanto) a las Casas de la Cultura distribuidas en los barrios. A ser parte de talleres como La Fuerza de la Máscara, en el que las artistas Paula Bladimirsquy y Leticia Prone pusieron cartones y pinturas a disposición para que todos se vayan con su máscara bajo el brazo, o Intervenidos y Reciclados, con la artista Carolina Castilla mostrando el camino para hacer cuadernos y mini cuadernos con materiales gráficos.

En los museos, nada de quietud. En el Pueyrredón grandes y chicos buscaron a Prilidiano, el hijo pintor de Don Juan Martín y, casi sin darse cuenta, aprendieron algo de la historia del pago chico, y en el del Juguete, del otro lado de la Panamericana, en Boulgone, las letras dijeron presente. Allí hubo talleres, intervenciones lúdicas, la escritora Laura Wittner jugó con la rima y la poesía, se armaron libros-álbum y la diseñadora gráfica Selva Bianchi invitó a salir del papel para que todos se vincularan con sus vivencias, el cuerpo, el espacio y los otros.

El hip hop, en todas sus variantes, el free style y las clases de música se hicieron sentir en el Centro Municipal de Exposiciones, pegado al río, donde no hubo edades para sumarse a rondas de palmas y el contorneo de cuerpos. Y en Central de Procesos la artista Marcela Cabutti esperó a los chicos con Colibrí, entre dibujos, tramas y leyendas, y Fabiana di Luca tomó a la palabra escrita como tesoro para explorar y dejar testimonio en los paneles del lugar.

En síntesis, dos semanas a sala llena, con un sinfín de artistas, entre músicos, actores, escritoras y artistas, magos, clowns y malabaristas, y un público infantil con las manitos pintando, explorando, tocando cuerdas y parches, escribiendo, bailando y… ¡aplaudiendo!

Comentarios