Más de 1.800 personas disfrutaron del Parador Konex en San Isidro

Más de 18.000 personas disfrutaron ayer de Parador Konex en San Isidro, una fiesta joven junto al río que cerró Bandalos Chinos, entre talleres de arte para los más chicos, feria de vinilos y luthería, food trucks y mucho más

El Centro Municipal de Exposiciones de San Isidro fue escenario ayer de una de las fiestas jóvenes por excelencia, Parador Konex en San Isidro, que en su V edición reunió a más de 18.000 personas junto al río. Cerró Bandalos Chinos, entrada la noche, pero antes, desde las 15, hubo de todo, desde feria de vinilos y luthería hasta talleres de arte y lúdicos para los chicos.

“Un público excelente, con muchísimas familias jóvenes, que disfruta del evento en armonía y no tira ni un sólo papel en el suelo. Además, el predio, que tiene mucha magia, es accesible, abierto, seguro y ofrece toda la infraestructura necesaria para recibir a muchísimas personas sin impactar negativamente en el barrio”, expresó Gustavo Posse, intendente de San Isidro, al pie del escenario.

Un público que acomodó su agenda por el traslado del festival al domingo, debido a la lluvia del sábado, y respondió con ganas durante las más de seis horas de fiesta sin pausa en Del Barco Centenera y el río, en la que todos, grandes y chicos, tuvieron cosas interesantes para hacer.

“Desde temprano se llenó de familias con niños y con la caída del sol, la fiesta fue de la gente joven, de los fans de las grandes bandas. Todo el mundo vino con mantas y mates, y listo para ser protagonista. Hace tiempo que en San Isidro abandonamos la idea del espectador, la invitación siempre es a hacer cosas, a vivir la ciudad con el otro”, comentó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura del municipio, a cargo del evento, junto con Ciudad Cultural Konex.

Debajo de dos amplias carpas, el arte se hizo taller y juego, en el piso y en mesas, con nueve postas tentadoras. Piezas de encastre que sirvieron para despertar la imaginación, autos en papel para crear y colorear, un área de comic, una pizarra con figuras magnéticas para inventar cuentos magnéticos, en una propuesta de la artista local Rocío Alejandro, y más.

Cerca, burbujas de detergente en el aire que resultaba tan divertido hacerlas como explotarlas, y chicos de todas las edades colgados de trapecios y telas bajo la guía de expertas en la materia. “Está genial, llegamos hace media hora y los chicos van de una posta a otro”, expresó Alejandro Barbara, que andaba de acá para allá con sus tres hijos.

El salón explotó con la II Feria de Coleccionismo Discográfico y Afines, a cargo de Orejas Abiertas, y la VI Expo Luthier. Allí, una multitud buceó en bateas en busca de vinilos, con ofertas que arrancaban en 50 pesos, probaron amplis, guitarras y bajos de más de 40 luthiers. “Encontré un disco de Human League increíble”, dijo Esteban Bitesnik con la joyita bajo el brazo. “Me encanta, toqué varias guitarras que me rompieron la cabeza”, sostuvo Miguel Petelin, que llegó desde Hurlingham.

Sobre el escenario, la movida empezó temprano con Koufequin y su propuesta para los más chicos (y no tanto), y siguió con Mi amigo invencible. Luego, una nominada a los Latin Grammy 2016, Marilina Bertoldi. En el cierre Bandalos Chinos hizo mover a la platea con los temas de su último álbum, Bach, de los más destacados de 2018. “La movida está buenísima, una tarde excelente, lleno de gente y arte. Además -dijo Goyo Degano, líder del grupo-, presentarse en el lugar donde crecimos y veníamos a tomar mate y tocar la guitarra es hermoso”.

El patio de comidas, abastecido por food trucks, volvió a ser punto de encuentro y charla distendida, no faltó el Planetario Móvil para sentarse a ver y aprender sobre los astros, y una pintoresca kombi de la que se salía con divertida foto para el recuerdo. Cerca, dos mesas con un artista del barrio, Clarisa Cassiau, que guió a los chicos en dos obras colectivas que requirieron de maderas terciadas, aerógrafos, pinturas acrílicas, rodillos y mucho entusiasmo.

“¡Una bocha de gente!, de chicos que querían aprender y ser parte. Feliz”, dijo otra vecina de San Isidro, la serigrafista Allison Lelawski, justo cuando levantaba su posta donde peces, flores y calaveras en colores fluo se secaron a la vista de los noveles autores. Y justo cuando Bandalos Chinos, la banda nacida en Beccar, entrada la noche, empezaba a despedir una jornada redonda, artística y comunitaria.

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