I edición del Premio Artes Visuales Municipio de San Isidro “Kenneth Kemble”

De la idea a la obra terminada, un proceso creativo contado por Juan Gugger, ganador del Gran Premio 2017

Todo lo desvanecido ha sedimentado en las superficies

Un conjunto escultórico que representa formalmente las cajas de cartón que circulan en el campo comercial, con diseños, patrones y texturas y huellas registradas en una delgada superficie de concreto, a modo de evocación de la construcción de la urbanidad. Fue presentado oficialmente en NN Galería, de La Plata.

“Este proyecto comenzó con algunas ideas básicas, que fueron articulándose de manera compleja. Encontré un proceso en el que podía mezclar elementos naturales y elementos históricos de una manera particular. Considero que la experiencia de esta pieza no se congelará en un “momento final” o una conclusión. Los momentos en que las piezas se exhibieron hasta hoy me permitieron situarlas en contextos diferentes e imaginar nuevos niveles de sentido, nuevas posibilidades operativas para el trabajo. Quisiera que esta pieza (o serie) siguiera en movimiento, no sólo creciendo materialmente sino también transformándose conceptualmente. Me gusta la idea de desintegración de la unidad en una especie de obra-sujeto, que se transforma con el tiempo, el contexto, los accidentes. Que gana y que pierde identidad incluso hasta poder transformarse por completo”.

“Visualmente apareció como una instalación contundente, pero simultáneamente abundan sutilezas y vestigios procesuales infraleves. Este coqueteo entre el objeto encontrado o el readymade y algunos procedimientos escultóricos más anticuados, amalgamados en un material industrial, imprime nuevos sentidos sobre imágenes y objetos bastante familiares”.

“Pedí permiso en la galería para instalarme en la sala con seis semanas de anticipación. Quería trabajar produciendo las piezas en el lugar. En principio mi idea era gestionar una mera acumulación del gesto. No quería trabajar en el diseño de una exhibición sino en la pura fabricación y el acopio de los objetos. Es decir, que la galería (¿taller?) funcionaría más como un depósito que como una sala de exhibición”.

“Dadas las características de la sala, el contexto en la ciudad, y algunos aspectos que iban ganando las piezas, decidí ensayar formas de montaje diferentes. Sin embargo, esta idea de acumulación y sedimento persiste”.

“Me pregunté por el sujeto inscripto en la obra. En primer lugar, de manera física. Sobre su relación con la escala de las piezas y su movimiento en el espacio. Pero por el otro imaginando un observador capaz de trastocar su percepción tanto adentro como afuera de la galería. Muchas de las cajas las levanté directamente de la calle 49, en el centro de La Plata.  Esta calle, en el sector en el que se encuentra la muestra, es completamente comercial. Mayormente tiendas de ropa, pero también librerías, locales de electrónica, artículos para el hogar, bares, restaurantes, etc…”.

“Cada mañana y cada noche podía caminar seleccionando mi material de hileras extensas de cajas vacías, prolijamente colocadas en las veredas, frente a cada local, y en excelentes condiciones materiales. El desarrollo de la pieza se transformó para mí en una performance de desplazamiento, migración, circulación en el paisaje urbano. Mi percepción de esta parte de la ciudad también se transformó mientras trabajaba en la obra. Me interesa que esa continuidad se genere, que exista la posibilidad de empujar al espectador a hacer conexiones entre esa realidad alterna en la galería y alguna realidad del mundo corriente, del medioambiente próximo o distante. Esto determinó en gran medida el desarrollo de la pieza”.

I edición del Premio Artes Visuales Municipio de San Isidro “Kenneth Kemble”

De la idea a la obra terminada, un proceso creativo contado por Lucila Guerrero, ganadora del Premio Beca Residente 2017

Monumento Natural Municipal

Una serie de piezas en cerámica y arcilla, en tonos claros, como copia sensible de las especies y a modo de bajo relieve.

“El proyecto consistió en realizar un inventario, sobre planchas de cerámica, de las especies vegetales que conviven en la zona denominada Bosque Ribereño, del Municipio de San Isidro. Se propuso hacer un trabajo de campo, de investigación, recolección y clasificación. Visité durante seis meses el Instituto de Botánica Darwinion, el Vivero Municipal de Plantas Nativas y la Reserva Parque Natural Municipal Ribera Norte. En estos espacios fui desarrollando mi investigación y mi trabajo de campo”.

“Durante todo este proceso tuve experiencias, situaciones, circunstancias específicas en las que estuve permeable a la interacción colaborativa con estos mundos y sus saberes específicos. Esto amplió mi trabajo también por fuera del mundo de la cerámica”.

“Marcelo Moreno, dibujante científico del Darwinion, me introdujo en la observación de plantas en una lupa binocular estereoscópica. A través de este instrumento tomé fotografías y filmé videos de las plantas que recolectaba en el vivero municipal, donde Gastón Rodríguez Tourón coordina el voluntariado. Algunas de estas fotografías las trabajé en cianotipia en colaboración con la fotógrafa Gabriela Piccini, en una cita a la obra de Anna Atkins, “Fotografías de las algas británicas: Impresiones Cianotipos”, publicada en 1843. Todo el proceso fue registrado en un video en colaboración con el artista Javier Barrio”.

“Actualmente estoy trabajando en el armado de una exhibición que incluye piezas de cerámica, cianotipos, videos y fotografías para conformar una suerte de Atlas natural que intente abordar este mundo”.

I edición del Premio Artes Visuales Municipio de San Isidro “Kenneth Kemble”

De la idea a la obra terminada, un proceso creativo contado por Florencia Caiazza, ganadora del Premio Beca Joven 2017

 Cómo se afectan / Color municipal

Un proceso que derivó en una serie de tejidos dominados por los colores que de la Casa de Cultura/Punto de Encuentro de Boulogne.

“El proyecto se originó como una propuesta para trabajar una práctica escultórica situada. Un planteo abierto vinculado con encontrar un sitio dentro de un edificio municipal para instalar mi taller y trabajar con materiales en relación a la disponibilidad, usos y costumbres del mismo. Una manera de pensar y abordar desde mi práctica un espacio que transita la tensión público-privado”.

“Si bien el proyecto era abierto desde su propuesta, en la búsqueda del espacio de trabajo y durante el desarrollo de la beca, la propuesta se abrió y reformuló varias veces para estar en una sintonía más ajustada y perceptiva del contexto”.

“El sitio en el que instalé mi taller fue la Casa de la Cultura de Boulogne, un edificio con una arquitectura muy particular, en una esquina en curva, que funcionó muchos años atrás como hospital y como escuela. Un lugar donde actualmente se dictan durante el año lectivo cursos de los más diversos. Mi estancia en el espacio se concentró en los meses de verano, período de vacaciones, cuando el edificio está casi vacío, inactivo, sin circulación de gente ni objetos. Al vaciarse el espacio, apreció el interior de edificio y su arquitectura como protagonistas”.

“Desde la primera visita me llamó la atención un color lila pálido que cubre la fachada curva del edificio, y un verde manzana apastelado que pinta el interior de las aulas del primer piso, que era el color oficial anterior (blanco y azul es ahora la nueva identificación municipal, ligada también a un nuevo logo)”.

“Estas salas donde funcionó mi taller estaban aún pintadas de ese verde. Una atmósfera verdosa y cálida del verano tiñó, literalmente, mi trabajo y mi práctica allí”.

“La experiencia escultórica devino en una exploración cromática y textil, basada en esas paletas de lilas y verdes manzana que cubren exterior e interior del edificio y lo identifican como un sitio de actividad municipal”.

Comentarios